Mientras ponía un clavel rojo sobre el féretro de Víctor supe por qué había vuelto: era tan simple, aquí están enterrados mis muertos, los que tienen una tumba conocida y aquellos que desde el fondo del mar o bajo las toneladas de tierra y cal con que han querido ocultarlos, todavía claman por una sepultura digna.
OÍDO AL ODIO
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Odio a todos los emigrantes,
a negros y moros,
a los sudamericanos
también a los gitanos,
a gay y lesbianas,
a los ecologistas y animalistas,
a las ...
Hace 17 horas
