Mientras ponía un clavel rojo sobre el féretro de Víctor supe por qué había vuelto: era tan simple, aquí están enterrados mis muertos, los que tienen una tumba conocida y aquellos que desde el fondo del mar o bajo las toneladas de tierra y cal con que han querido ocultarlos, todavía claman por una sepultura digna.
SIGUE TU PROPIO CAMINO
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Los precipicios de un salto,
solo hay una única posibilidad,
puedes coger impulso y saltar
pero también te pueden empujar.
Aún así puedes llegar ...
Hace 5 horas
