Dijo un señor ministro allá en mi país, que nos estábamos volviendo un poquito "tropicales" al referirse a la manera -según él- exagerada, en que la prensa cubrió una determinada noticia:
y si de verdad nos pusiéramos un poco tropicales? y nos quitáramos de una vez la corbata con que tratamos de aparentar algo que no somos y si fuésemos capaces de soltarnos el botón de la chaqueta y aprender a andar por la vida de guayabera.
Y si en vez de quejarnos cada día por nuestra mala suerte aprendiéramos a celebrar la vida, a disfrutar de una tarde bajo las palmeras, a hacerle las cosas más fáciles a los demás. y de paso a nosotros mismos.
O quizás podríamos tener un carnaval donde dejar nuestras penas y salir renovados a enfrentar cada nuevo año.

O podríamos construir edificios nuevos en medio de la nada y crear una nueva ciudad que llene al mundo de admiración.
También podríamos aprender a convivir con gente que hable otros idiomas, piense diferente o tenga la piel más oscura.
Quizás deberíamos aprender a disfrutar de los detalles, a no necesitar un "mall" para ser felices, a mirar a nuestro alrededor con gratitud y humildad.
