Mientras ponía un clavel rojo sobre el féretro de Víctor supe por qué había vuelto: era tan simple, aquí están enterrados mis muertos, los que tienen una tumba conocida y aquellos que desde el fondo del mar o bajo las toneladas de tierra y cal con que han querido ocultarlos, todavía claman por una sepultura digna.
EL MENSAJE
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Mensaje de su Santidad León XIV “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y
despreciar al hermano”.
Está claro que hacen falta más abrazos que rezos.
Hace 1 día
